Necesita internet donde no lo hay
Un invernadero a las afueras o una tienda de barrio no tienen una conexión decente. Si el programa necesita internet para pensar, deja de servir justo los días que más falta hace.
Hacemos sistemas que miran por ti y entienden lo que ven: un invernadero, el pasillo de una tienda, el mostrador de una óptica. Funcionan en tu propio equipo, sin internet y sin enviarle nada a nadie.
El nombre
La escogimos porque el agua hace exactamente lo que queremos que haga nuestra tecnología: tomar la forma de donde cae.
Una base, tres formas
Y en la gota del logotipo conviven las dos mitades de lo que somos: la ciudad, que es la tecnología, y la hoja, que es aquello a lo que servimos.
Quiénes somos
Somos una empresa pequeña que hace inteligencia artificial para gente que trabaja con las manos. Nos medimos por lo poco que pedimos, no por lo mucho que gastamos.
No hacemos herramientas para laboratorios. Las hacemos para un agricultor que necesita saber hoy qué le pasa a una planta, una tienda que pierde producto sin entender cómo, y una óptica que no puede tener en el escaparate todo lo que vende.
La otra mitad de la gota. Programas que se instalan en tu ordenador y se quedan ahí, usando la cámara que ya tienes, dentro de una ventana que se abre con doble clic. La tecnología se adapta a ti, no al revés.
Los sistemas que viven «en la nube» funcionan en ordenadores enormes que alguien tiene que alimentar y refrigerar día y noche. El nuestro funciona en el equipo que ya tenías encendido.
Mucha inteligencia artificial que parece gratis se cobra en imágenes. Aquí no hay cuenta que crear ni nada que subir: lo que graba tu cámara se queda donde está.
Se paga una vez. No hay suscripción que suba de precio cada año, y el programa sigue funcionando el día que nosotros no estemos.
Doble clic, la cámara que ya había y botones en castellano. Si hace falta llamar a un técnico cada vez que se quiere usar, la herramienta no está terminada.
Qué hacemos · 01
Una cámara sola no entiende nada: graba y ya está. Nosotros le ponemos encima algo que reconoce lo que aparece. Y si mañana quieres que busque otra cosa, se le escribe el nombre y la busca.
Qué hacemos · 02
Ver que hay algo es fácil. Lo difícil es saber qué es, cómo está y si eso importa. Un tomate maduro y uno picado son el mismo objeto para una cámara, y dos cosas muy distintas para quien tiene que venderlo.
Qué hacemos · 03
Nuestros programas no se quedan como el día que te los entregamos. Cada vez que corriges una equivocación, el sistema se lo apunta y la próxima vez acierta. Mejora contigo, con tus plantas y con tu tienda.
Qué hacemos · 04
Cada sistema lleva dentro alguien a quien preguntar. Le dices «¿qué le pasa a esto?» y te contesta con lo que está viendo. Y cuando no lo sabe, te lo dice — que es la parte que casi nadie hace.
El problema
Un invernadero a las afueras o una tienda de barrio no tienen una conexión decente. Si el programa necesita internet para pensar, deja de servir justo los días que más falta hace.
Caras de tus clientes, el interior de tu negocio, tu finca. Eso acaba en el servidor de otro y casi nadie se ha parado a pensar qué pasa después. Con nosotros no sale del equipo.
La mayoría reconoce una lista cerrada y nada más. ¿Que cultivas algo que no está en la lista? Mala suerte. En los nuestros basta con escribir su nombre.
En la demostración acierta siempre; en tu campo, no. Nuestros sistemas avisan cuando dudan, aunque quede menos lucido el día que te los enseñamos.
Cómo trabajamos
No son frases de folleto. Son las condiciones que aceptamos antes de empezar cualquier proyecto, y condicionan todo lo demás.
Todo ocurre en el ordenador que tú tienes. Sin cuota mensual y sin depender de nadie.
Ninguna cámara ni ningún archivo se abre sin que tú lo autorices, y queda anotado.
Lo comprobamos en tu máquina y en tus condiciones, no en un ordenador de laboratorio.
Si algo no es de fiar, el sistema lo dice. Preferimos un aviso incómodo a una sorpresa cara.
Productos funcionando hoy, no maquetas
Cultivos que reconoce por su nombre, ampliables escribiendo
Fotos tuyas que salen del equipo, en cualquiera de los tres
Pago, y el programa es tuyo para siempre
Proyectos
Un campo, una tienda y una óptica no se parecen en nada. Lo que sí se parece es lo que necesitan: alguien que mire sin cansarse y avise a tiempo.
Agronomía
Apuntas la cámara a una planta y te dice qué es y cómo está. Cada vez que le confirmas un acierto, se vuelve un poco más listo con tu cultivo.
Ver el proyectoSeguridad
Vigila los pasillos de tu tienda y distingue a quien coge un producto de quien se lo guarda. Te avisa mientras la persona sigue dentro.
Ver el proyectoÓptica
Tu cliente se ve con las gafas puestas sin que existan en la tienda. Cambia de montura moviendo la mano y se guarda las que le gustan.
Ver el proyectoCómo empezamos
No hay que preparar nada ni saber de informática. Esto es todo lo que pasa por tu parte.
Una conversación, sin tecnicismos. Qué produces o qué vendes, dónde se te escapa el dinero o el tiempo, y qué cámaras tienes puestas ya.
Con unas fotos o un vídeo tuyo comprobamos si el problema se puede resolver mirando. Si no se puede, te lo decimos y ahí se acaba: no te vendemos un sistema que no te va a servir.
Lo llevamos a tu equipo, lo ajustamos a tu sitio y te enseñamos a usarlo en una tarde. Se abre con doble clic, como cualquier otro programa.
Cada corrección que le haces se queda dentro. A los tres meses acierta más que el primer día, y no has tenido que pagar nada extra.
Preferimos entregarte algo que reconoce cuándo no está seguro, antes que algo que queda precioso en la demostración y te deja tirado el martes por la mañana.
Caras, el interior de tu negocio, tu finca. Nada de eso viaja. Se puede comprobar desenchufando el cable de red: si sigue funcionando, es que era verdad.
En tu máquina y en tu sitio, no en una tabla de una revista. Si tu ordenador es más justo, te decimos qué va a notar antes de comprar nada.
Un sistema que se calla cuando duda es peligroso. Los nuestros avisan: «esto no lo tengo claro» vale mucho más que un acierto inventado.
Contacto
Escríbenos y lo miramos. La primera conversación no cuesta nada, y si vemos que esto no te sirve, te lo decimos ese mismo día.