No confunde a la gente
Sigue a cada persona por separado mientras está a la vista. Si hay cuatro clientes en el mismo pasillo, mira a los cuatro por separado y no mezcla lo que hace uno con lo que hace otro.
No basta con ver a una persona: hay que entender qué está haciendo con las manos. Ojo de Orus lee la postura y clasifica la acción para detectar el robo hormiga mientras ocurre.
El problema
El circuito cerrado de casi cualquier comercio sirve para una cosa: mirar la grabación después de notar que falta producto. Para entonces la mercancía ya se fue y lo único que queda es un video que nadie revisará entero.
El robo hormiga —esconderse un artículo pequeño encima— es precisamente el que no se ve en un monitor con doce cuadros. No es un gesto brusco: es una mano que baja, una prenda que se abre, dos segundos.
Lo que distingue una acción de otra
Los tres movimientos usan las mismas partes del cuerpo y los mismos puntos del espacio. La diferencia no está en ningún fotograma suelto: está en el orden. Por eso el modelo analiza una ventana de tiempo y no una foto.
Cómo funciona · 1
Un detector localiza a cada persona del cuadro y le asigna un identificador que la sigue por el pasillo. Todo lo demás se calcula por persona, no sobre la imagen entera.
Cómo funciona · 2
De cada persona se marcan los hombros, los codos, las muñecas y las caderas. A partir de ahí ya no importa cómo va vestida ni si el pasillo está más oscuro: lo que se sigue es cómo se mueve.
Cómo funciona · 3
Aquí se decide qué está pasando: coger, devolver u ocultar. Es la pieza clave, y la que obliga a mirar el movimiento entero: en una foto suelta, guardarse algo en el bolsillo y rascarse son idénticos.
Cómo funciona · 4
La predicción se suaviza por votos y un analizador de secuencia exige que el patrón se sostenga en el tiempo. Una falsa alarma cada diez minutos es peor que no tener sistema: el personal deja de mirarlo.
Cómo funciona · 5
La alerta llega mientras la persona sigue en la tienda, que es cuando aún se puede hacer algo. Y llega con el fragmento concreto, no con seis horas de grabación.
La tecnología en uso
Metraje real de una cámara de seguridad. Es nítido, está bien encuadrado y no sirve de nada por sí solo: ninguna cámara sabe si lo que acaba de pasar importa. Esa frase es todo el producto.
Metraje de dominio público: grabación de una cámara fija (BLK-HDPTZ12) sin autoría humana, vía Wikimedia Commons. La retícula y los corchetes son el marco de la interfaz de Ojo de Orus dibujado encima; no son detecciones en vivo ni hay ningún análisis corriendo en esta página.
Dos ejemplos de lo mismo aplicado a otros oficios: comprobar que los obreros llevan casco y chaleco, y saber cuántas plazas quedan libres en un aparcamiento. Cambia lo que se busca; la idea es la misma.
Vídeos de terceros, mostrados solo como ejemplo de visión artificial aplicada a la seguridad. Autor original de ambos: @yiroime2. No son Ojo de Orus ni grabaciones nuestras.
El recuadro verde es lo primero que hace el sistema: separar a cada persona del resto de la escena. Todo lo demás viene después.
Izquierda: «Détection de personne — exemple 2», de ll0zz / Indif (CC BY-SA 2.0). Derecha: «Détection de personne — exemple 3», de Vincent Desjardins / Indif (CC BY 2.0). Ambas vía Wikimedia Commons. Son ejemplos de detección publicados por terceros, no salidas de Ojo de Orus.
Guarda. Nada más. Todo lo demás lo pone una persona mirando.
Sobre ese mismo video, en el ordenador de la tienda, sin tocar el circuito.
Funciones
Seis cosas. Ni una más, y todas se ven en la misma pantalla.
Sigue a cada persona por separado mientras está a la vista. Si hay cuatro clientes en el mismo pasillo, mira a los cuatro por separado y no mezcla lo que hace uno con lo que hace otro.
Se fija en dónde están los hombros, los codos y las manos, no en el color del abrigo. Por eso funciona igual con un cliente de negro que con uno de blanco, y da igual si la tienda está más o menos iluminada.
No mira una foto suelta: mira el movimiento entero, de principio a fin. Es la única forma de diferenciar a alguien que se guarda algo en el bolsillo de alguien que simplemente se está rascando.
Antes de avisar, comprueba que lo que ha visto se sostiene y no fue un gesto suelto. Preferimos dejar pasar una duda que dar un susto en falso: con dos falsas alarmas, el personal deja de hacer caso al sistema para siempre.
La alerta llega con los segundos concretos en los que ocurrió, mientras la persona sigue en la tienda. Es la única ventana en la que aún se puede hacer algo; seis horas de grabación al día siguiente no sirven para nada.
Si el sistema no arrancó bien, te lo dice en pantalla. Antes se quedaba en cero avisos sin explicar nada, que es exactamente lo mismo que se ve en una tienda tranquila — y fue el peor fallo del proyecto.
Lo que cambia
Esa es toda la diferencia. El circuito que ya tienes deja de ser un archivo que se consulta cuando ya es tarde y pasa a avisarte solo, cuando aún se puede hacer algo.
Cámaras nuevas que hay que comprar
Imágenes de tu tienda que salen a internet
Vigilando, también cuando cierras
Ordenador, el que ya tienes en la trastienda
Instalación
Descubre cámaras IP por protocolo estándar, prueba las rutas conocidas de cada marca y guarda las credenciales cifradas con el propio sistema operativo. No hace falta cambiar el circuito ni comprar hardware nuevo.
Para probar el sistema en un mostrador antes de instalar nada.
Descubrimiento automático y rutas por marca.
Para revisar un incidente pasado o ajustar los umbrales.
Almacenadas con el cifrado del sistema, atadas a esa máquina.
Lo que aprendimos
Detectar personas es un problema resuelto. Lo que costó fue todo lo que viene después: no molestar, no equivocarse y no depender de que alguien esté mirando.
Si el sistema avisa sin motivo, en dos días el personal lo ignora y deja de servir. Preferimos dejar pasar un caso dudoso antes que gastar la confianza del que lo vigila.
Al principio, cualquier problema de una parte tiraba abajo el programa entero y la tienda se quedaba sin vigilancia. Ahora las partes van separadas: si una falla, las cámaras siguen mirando.
Antes, cuando algo no arrancaba, la pantalla mostraba cero avisos sin explicar nada — exactamente igual que una tarde tranquila. Ahora siempre se ve si el sistema está despierto o no.
Una nota necesaria
La salida es un aviso para que alguien mire, nunca una decisión automática. No identifica a nadie, no guarda perfiles y no sale de la máquina de la tienda. Cualquier despliegue tiene que cumplir además la normativa local de videovigilancia y avisar a quien entra.